Estupefacción por el exceso de sinceridad de una esquela aparecida en La Vanguardia

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Hay quien considera las esquelas un género literario por derecho propio. Breves y emotivas, su función es condensar la vida del finado y glosar su persona y logros. Sin embargo, algunas personas optan por no maquillar con halagos su opinión sobre el legado que el fallecido deja tras de sí, incluso aunque se trate de un último -y público- adiós.

Ese parece ser el caso de los primos de un hombre de 77 años fallecido hace pocos días en Barcelona, quienes han publicado en la La Vanguardia un peculiar necrológica. El texto reza así: “Hijo de pilar y Emilio. Deja este mundo sin haber aportado nada de interés. Creyente en un Dios que espero que exista. Sus primos y demás familia lo comunican a sus amigos y conocidos, y les ruegan un recuerdo en sus oraciones”. La esquela concluye con los datos sobre la ceremonia en el tanatorio.

 

El obituario se ha publicado tanto en catalán como en castellano, con un ligero matiz sobre la base del mismo mensaje: “ha muerto sin haber modificado demasiado en mundo que le rodeaba”, se puede leer en la versión en catalán. Con todo, la idea que pretendían transmitir los autores del texto queda clara: hay quien pasa por la vida dejando una huella indeleble en los demás… y luego, está su primo.

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