Toca el cielo al encontrarse con Lidia Torrent… pero le cambia la cara al girarse y ver a su cita de ‘First Dates’

En First Dates últimamente no dejan de superarse: en las últimas semanas hemos sido testigos de una cita que estuvo a punto de fracasar por culpa del mismísimo Matías Roure… o del pretendiente que le soltó a su cita un comentario en los baños del plató-restaurante que dejó estupefacto a toda la audiencia del dating show de Cuatro.

Parece que el programa mantiene intacta su capacidad de sorprender… lo normal cuando se trata de un programa con esa audiencia y con ese seguimiento en las redes sociales.

Lo mejor de todo es que gracias al programa, estamos aprendiendo un montón sobre cómo ligar en este mundo moderno.

Pero hay cosas que quedan mal ahora y siempre: Lázaro, un tomatero murciano de 49 años, tardó una décima de segundo en pasar de un estado de euforia… a hundirse en la miseria. Y lo peor es que todos nos dimos cuenta.

Y es que fue demasiado evidente el contraste entre su entrada triunfal en First Dates, cargado de tomates para Lidia Torrent, con la cara que se le quedó cuando vio entrar a su cita por la puerta del restaurante. Algo que no gustó ni a su cita, ni al público del programa.

Y eso que aseguró que no le faltan pretendientas: cuando Lidia le preguntó si con las mujeres tenía gracia, él no dudó en asegurar que en el mercado “me ligo a la que pillo”.

“Todos los días se me acerca alguna que me gusta.”

Con esta carta de presentación afrontaba su cita Lázaro… pero la ilusión duró poco, y no lo ocultó precisamente.

“Me ha dado un bajón en seco”, reconoció el hombre ante las cámaras, cuando le preguntaron por su reacción al ver a Begoña, una alicantina de 47 años.

Tampoco se mostró precisamente muy entusiasmado delante de ella..

“- Begoña. Hola, qué tal

– Lázaro. Bien.

– Begoña. Bueno, qué tal.

– Lázaro. Bien, aquí.

– Begoña. ¿Y de dónde eres?

– Lázaro. De Murcia.

– Begoña. Pues yo de Alicante. ¿Y a qué te dedicas?

– Lázaro. Soy tomatero.”

Una actitud distante que no pasó precisamente desapercibida para Begoña:

“Pues para ser un vendedor no le veo con labia.”

En un momento dado, Lidia Torrent preguntó si todo iba bien… y el hombre aprovechó para soltar un zasca que todavía resuena en el restaurante del amor de Cuatro:

“Sí, el vino es bueno.”

La sentencia final no sorprendió a nadie:

“- Lázaro. No quiero una segunda cita, aunque como amiga…

– Begoña. Yo tampoco, para más no, desde luego.

– Lázaro. Yo agradecido por la sinceridad.

– Begoña. Soy muy sincera.

– Lázaro. Pues en algo coincidimos.”

Así se lo tomaron en las redes:

¿Qué os parece a vosotros? Contádnoslo en los comentarios.

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