20 mentirijillas que se convirtieron en “esta es mi vida ahora”

Como decía House, “todo el mundo miente”. Todos hemos contado alguna vez alguna pequeña mentirijilla, quizás con la mejor de las intenciones —para que alguien se sienta mejor—, y la mayoría se olvidan al poco tiempo.

Giphy

Sin embargo, hay personas que no tuvieron esa suerte, y las mentiras volvieron para atormentarles y consumir su existencia. Lo contaron en reddit después de que un usuario pidió a la gente que contara qué mentirijillas habían dicho y se habían convertido en bolas de nieve enormes.

Y las respuestas no defraudaron: gente que se metió en un jardín y con los que no podemos dejar de sentirnos identificados. Todos tememos que una pequeña mentira se convierta en nuestra vida, ¿verdad?

1.

Cuando tenía 20 años les dije a mis padres que me había comprado un pato para gastarles una broma. Encontré una foto online y se la mandé. Lo triste es que me creyeron. Se emocionaron mucho con su “nieto-pato” y se lo contaron a toda la familia.

Al final, terminé comprándome un pato…

2.

A una chica con la que me escribía le dije que me encantaba correr. No sé cómo se lo creyó, porque estaba bastante gordo. Después de mandarle el mensaje, empecé a correr. 5 años después, he bajado de 135 kilos a 81. No está mal.

3.

Llevaba unos meses en un trabajo al que tardaba muchísimo en llegar. Decidí dejarlo y encontrar algo más cerca de casa, pero le conté a todo el mundo que me permitían trabajar desde casa. Cuando fui a ver al jefe para decirle que me iba en 2 semanas, me dijo: “Sé que llegar aquí te lleva mucho tiempo, ¿qué te parecería trabajar desde casa?”

Y aquí estoy, trabajando en casa desde entonces, con el portátil a un lado y viendo la tele.

4.

-¿Estás aquí por el puesto de redactor, verdad?
-Sí

Era el único en la sala de espera, yo pensaba que estaba ahí para un trabajo de diseño y dirección artística. Tras 15 minutos de entrevista me ofrecieron un salario de 45.000$ y empezar una semana antes de graduarme.

5.

De pequeño, mi abuela me preparaba deditos de pollo congelados rellenos de queso. Eran horribles. Pero como era un buen nieto, le decía que me gustaban. Desde entonces, cada vez que la visitaba me preparaba esas abominaciones. Incluso cuando estaba ya en la escuela de posgrado, la visitaba y me tenía que comer esas cosas asquerosas.

Y cada vez le decía: Gracias, estaba muy bueno. Las cosas que hacemos por amor…

6.

Hacía poco que había perdido a mi amigo Charlie, y me encontraba muy triste. Un día, yendo a trabajar, paré en una cafetería, y cuando preguntaron mi nombre les dije Charlie. Como estaba cerca de mi trabajo, empecé a ir más a menudo, y yo siempre era Charlie. El personal me empezó a reconocer y siempre me llamaban Charlie. Una vez me preguntaron si no prefería Chuck. Pues no, sigo echando de menos a mi perro. 🙁

7.

Simulé ser una chica en World of Warcraft durante 2 años. En realidad no dije nada, solo que nunca corregí a nadie cuando asumían que lo era, y más tarde pensé que sería muy incómodo decir la verdad.

8.

Cuando nos mudamos, mi padre estaba convencido de que el cartero se llamaba “Ger”. Lo saludaba así cada día, durante casi 10 años. Hasta le dimos una tarjeta en Navidad que puso en la oficina de Correos.

Hubo una temporada que nos cambiaron el cartero, y tras unas semanas, mi madre le preguntó, “¿Cuándo vuelve Ger?”. El cartero se quedó en silencio sin saber qué le decía, hasta que preguntó “¿Quién es Ger? No tenemos a nadie con ese nombre trabajando en la localidad.”

Resulta que el nombre del cartero era Declan y era demasiado amable como para corregir a mi padre. Durante casi 10 años.

9.

Me mudé a una ciudad nueva, y pedí cita con un dentista nuevo. Por alguna razón, él cree que yo soy un antiguo cliente cuando tenía otra clínica en otra ciudad en la que nunca he estado. Le corregí un par de veces, pero sigue afirmándolo, así que al final le seguí el rollo.

Me pregunta por mis padres, lo que es sencillo… pero hemos tenido conversaciones de todo tipo sobre restaurantes en los que nunca he estado y cosas semejantes.

10.

Cuando estaba en el instituto no bebía, así que para que dejaran de presionarme dije que nací solo con medio hígado, y beber cualquier cosa alcohólica podía matarme o ponerme muy enfermo.

La mentira se volvió algo común, y la seguí contando en la universidad. Estaba jugando al billar con amigos y decidí tomarme una cerveza. Cuando volví con ella en la mano, uno de ellos me la tiró al suelo, pensando que me quería suicidar. Entonces, tuve que empezar a dar explicaciones…

11.

Alguien le compró un bolso de marca pija, Vera Bradley, a mi esposa. A ella le da igual la marca, pero usa el bolso.

Como la ven llevar el bolso, la gente le compra otros productos de Vera Bradley. Tiene un montón, así como tarjetas de regalo de Vera Bradley. Así que tiene muchísimos accesorios de Vera Bradley. Ahora los demás consideran que a ella le va mucho Vera Bradley, así que sigue recibiendo cosas de Vera Bradley.

12.

Una vez, la madre de mi novio me preguntó si me gustaba el jabón que tenía en el baño. Era de lavanda, y no me gusta la lavanda, pero le dije: “Me encanta, huele muy bien.”

Ahora nunca me falta, ella siempre me está comprando jabón de lavanda. Es una mujer muy dulce como para decirle la verdad, así que me callo y uso el jabón de olor mediocre.

En fin, esta es mi vida ahora.

13.

En mi antigua universidad en Estados Unidos le dije a la gente que era canadiense, para que dejaran de hablarme de la política del país. Odio las confrontaciones y no sabía cómo decirles que las discusiones políticas me hacen sentir incómodo.

Ahora vivo en Canadá y voy a una universidad canadiense. Estoy trabajando para conseguir la ciudadanía. Ups.

15.

Estaba saliendo con una chica y conocí a sus padres. Acababa de empezar a estudiar Física en la universidad, y su padre me preguntó por qué me metí a eso, con lo difícil que es encontrar trabajo.

Sin pensarlo le dije “sí, yo también he pensado en eso y he decidido cambiarme a Ingeniería mecánica”. Bueno, pues el próximo mes de mayo termino la carrera de Ingeniería mecánica.

16.

Una vez le dije a mi padre que me gustaría seguir sus pasos como militar, aunque en realidad odiaba la idea. Cuando cumplí 20 años, me llevó a comer y a tomar cervezas. Después de eso, me llevó a la oficina de reclutamiento de sus amigos, y 2 horas después yo estaba confundido, borracho y convencido de que sería lo mejor que podría hacer, gracias a mi padre y sus estúpidos amigos.

Tras estar 2 veces en Afganistán, un divorcio y 10 años de mi vida, definitivamente tenían razón.

17.

Le dije a un tipo que era canadiense, porque siempre me estaba disculpando. Eso fue en el colegio, ahora estoy en el instituto y la gente aún se sorprende cuando descubre que no soy canadiense.

18.

Nunca digo palabrotas.

En realidad, nunca las digo en voz alta si hay gente alrededor, porque para mis amigos es uno de los rasgos claves de mi personalidad, llegados a este punto. No quiero vérmelas con todo el mundo alucinando si empezara a soltar tacos a su alrededor.

19.

Solía decir que era boxeador aficionado, hasta que me salió una pelea de verdad. El tipo era enorme, así que coloqué las manos para simular que sabía lo que hacía, y puse la cara más desagradable que pude. El tipo renunció, diciendo: “joder… se nota que sabe pelear.” Al día siguiente me apunté al gimnasio de boxeo. Y ahora me encanta.

20.

Le dije a mi novia de entonces que algún día me encantaría tener hijos. En realidad no quería, pero ella estaba muy buena y pensé que era una buena idea decir tal cosa.

Ahora es mi esposa y tenemos un hijo de un año. Pero no me arrepiento, ser padre es genial.

Fuente.

¿Qué os parece a vosotros?

Comentarios