Atención: la peligrosa estafa del radar en la que ya han caído cientos de conductores

El refrán “nunca os acostaréis sin saber algo nuevo” parece que lo dijo alguien que sabía lo que se nos venía encima con la llegada de Internet y las redes sociales. Si no vivís en una cueva apartado del mundo, es imposible que no aprendáis tres o cuatro cosas nuevas cada día gracias a Twitter, Facebook, WhatsApp o Instagram. Una locura.

Por supuesto, hay información más útil que otra: recientemente, la Policía advirtió a través de las redes sociales de la “estafa del retrovisor que, desgraciadamente, se ha puesto de moda en los últimos tiempos. Y ahora, en Motor, la publicación de Atresmedia, nos advierten de otra peligrosa práctica, en este caso un timo relacionado con los dichosos radares.

Y es que está claro que los radares se han convertido en acérrimos enemigos de todo conductor… Todo el mundo, y el que diga lo contrario probablemente miente, detesta los radares, y aunque cumplen su función, nadie se acuerda de eso cuando tiene que pagar esa odiosa multa que siempre llega en el peor momento. Pero ojo, porque en una nueva vuelta de tuerca, se han convertido en alguno mucho más terrible tras popularizarse como herramienta para timar a los más incautos.

Poco a poco se han ido convirtiendo en uno de los métodos predilectos de los más avispados estafadores, y un reciente timo está trayendo de cabeza a las autoridades que no tienen muy claro como enfrentarse a él. Una estafa que habría dejado ya cientos de afectados.

La mecánica del timo es muy simple, ya que solo hace falta un correo electrónico. Se envía un mensaje a la víctima con una dirección engañosa y una firma de la DGT o, en su defecto, de la Guardia Civil —además de todo tipo de logotipos y datos encargados de darle un aire oficial a la comunicación. En el texto, se notifica que se ha cometido una infracción, normalmente por exceso de velocidad.

Se adjunta un enlace trampa en el que supuestamente se accede a la información necesaria para abonar la multa, pero en realidad activa un ejecutable oculto que, al instalarse en nuestro ordenador, se encarga de recopilar nuestra información personal. De esta manera pueden acceder a datos clave como números de cuentas, de tarjetas, nombres de usuario y contraseñas, y proceder al saqueo de las cuentas bancarias.

A pesar de que parece un sistema muy simple, son muchas las personas que, sin darse cuenta, han picado. Para evitar ser las próximas víctimas, nos recomiendan recordar que este tipo de infracciones nunca se notifican de esta manera, ya que siempre llegan por carta certificada.

Además, hay que tener en cuenta si la multa procede, ya que los radares ocasionalmente no recogen el margen de error y, en ocasiones, esto puede librar a los infractores de tener que pagar la multa. Pero sobre todo, es imprescindible asegurarse todo lo posible de que la comunicación es oficial.

 

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