Cristina Pedroche, acusada de plagio con su vestido en las Campanadas de fin de año

Que Cristina Pedroche es experta en provocar, lo sabemos todos. La vallecana es una auténtica veterana en eso de crear polémica por lo que dice… y por lo que se pone. Y aunque trabaja todo el año en la tele, su aparición de la noche del 31 de diciembre es sin duda la más esperada por todo el mundo, que sintoniza las campanadas de Antena 3 aunque solo sea para ver qué lleva puesto.

La elección de su look lleva varios años sin dejar a nadie indiferente, y ella es consciente de ello. Por ese motivo, lo ha convertido en un gran espectáculo en el que participa hasta su marido el cocinero Dabiz Muñoz, que suele probarse los trajes de la presentadora y reclamar su hueco en el evento.

En sus primeras campanadas en La Sexta, la madrileña llevó un vestido negro de transparencias de Charo Ruiz, pero cuando Pedroche dio el salto a Antena 3 de la mano de Pronovias apareció con un vestido que dejó a todo el mundo estupefacto, comenzando esta reciente tradición navideña. Este año, sin embargo, ha roto su idilio con la firma por Tot-hom, liderada por Marta Rota.

Así, la presentadora de Atresmedia ha vuelto a sorprender —o quizá, a estas alturas, todo lo contrario— con un vestido muy colorido que recordaba a un “bikini floral” al más puro estilo de Carnavales. En cuanto al tono, han sido rosados y verdes y con las flores en tres dimensiones, mientras la espalda estaba cubierta por un tul.

Podría decirtse que las acusaciones de plagio en la industria de la moda también son toda uan tradición, y el vestido de Pedroche no podía ser menos. Mientras algunos tacharon de “hortera” o “ridículo” y otros alababan la “originalidad” de la elección, hubo quien se hartó de señalar que en realidad era muy parecido a otro diseño de Yves Saint Laurent.

En efecto, la firma que ha vestido a la presentadora parece haberse inspirado en un diseño de Yves Saint Laurent de 1999. Se trata de un conjunto de dos piezas también repleto de flores, que combinaba con una pulsera, una tobillera y una corona de rosas. Saint Laurent quería que el diseño tuviera vida propia y esos elementos le otorgaban el movimiento que necesitaba para que fluyera solo.

Entonces, ¿se podría considerar plagio? Según Antonella Dicampo, especialista en está área del derecho legal, “para que una prenda se considere un plagio de otra debe demostrarse ante un tribunal especializado que guardan ciertas similitudes entre ellas. Pero, si un experto percibe siete diferencias entre la prenda denunciada y la original la ley no lo considerará plagio”.

¡Juzgad vosotros mismos!

¿Qué os parece a vosotros?

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