Cuando estás en la biblioteca llorando, y hasta Twitter se hace eco de la noticia

Dicen que uno de los peores peligros de Internet es que las cosas quedan a la vista de todo el mundo y además “para siempre —aunque borres un contenido, cabe la posibilidad de que alguien haya sacado un pantallazo. Así que hay que andarse con mil ojos: como os enseñamos hace unas semanas, ¡nunca sabes quién puede estar leyéndote en Twitter!

También os contamos recientemente el caso de un chico que descubrió en un supermercado que en España había un poco de racismo involuntario, tuiteó sobre ello… y meses más tarde descubrió que se había vuelto viral. Pero nuestra protagonista de hoy no ha tenido que esperar tanto tiempo para ver cómo lo que estaba haciendo tenía respuesta en las redes sociales

Increíble, pero cierto:

 

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