Cuando haces ver que estás en la playa con tus colegas pero ni has salido del barrio

Reconocedlo, vosotros también lo habéis hecho en alguna ocasión: el pecado del postureo. Todos nos hemos dejado seducir en alguna ocasión, o al menos hemos tenido la tentación, de caer en el aplauso fácil o la sonrisa cómplice de nuestros seguidores en Facebook, Twitter o —la red favorita para el postureoInstagram.

Y es que si en otros tiempos, hacía falta ser un auténtico triunfador para obtener la aclamación popular, hoy en día basta un perfil en una red social, unos cuantos selfies, una dosis de “sonrisas Profidén” y mucho tiempo libre para presentar una vida de triunfador. Afortunadamente, no es tan difícil ver lo que hay detrás de todo ese postureo

Al menos, nuestros protagonistas de hoy ni siquiera se estaban tomando muy en serio esto del postureo, y no les importa que toda Internet haya visto en making of de su impagable foto en la playa.

¿Qué os parece a vosotros? Contádnoslo en los comentarios.

 

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