Descubierto el secreto de las personas que no engordan nunca

Todos conocemos a esa persona que asegura que come todo lo que quiere, sin medida, y que luego tiene un tipazo envidiable. ¿Están engañándonos? Puede que ocurra en alguna ocasión, pero también puede ser que estén siendo sinceros… y, de hecho, la ciencia los avala.

La obesidad es una enfermedad metabólica multifactorial, y por ese motivo es muy difícil combatirla. La mejor arma para hacerlo, a día de hoy, siga siendo la prevención. Lo cierto es que los hábitos que tenemos en la sociedad occidental hoy en día favorecen tanto la proliferación del sobrepeso como de la obesidad.

Por ejemplo, tenemos el sedentarismo —horas sentados frente al ordenador en el trabajo y en casa—, la facilidad para acceder a los alimentos hipercalóricos —por ejemplo de los ultraprocesados, y la comida rápida—, y a la reducción de las horas de descanso, o la instalación del estrés en nuestras vidas. Son factores sobre los que, hasta cierto punto, podemos actuar.

Para ello, podemos mejorar mejorar nuestras rutinas y hacerlas más saludables, lo que contribuirá a prevenir o a reducir el sobrepeso. Pero, ¿por qué hay de las personas que compartiendo este tipo de hábitos, y comiendo de forma similar, no logran controlar su peso… mientras otras se mantienen eternamente delgadas?

Un equipo de investigadores de la Universidad de Cambridge, liderado por la doctora en Bioquímica Sadaf Farooqi, se propuso dar respuesta a esta pregunta. Realizaron un análisis de las personas delgadas, respaldado por el Consejo Europeo de Investigación —ERC—. Resulta curioso analizar las causas de la obesidad en personas delgadas —en este caso 2000 hombres y mujeres sanos con un índice de masa corporal de 18 o menor— y no obesas. El equipo de la profesora Farooqi tomó muestras de saliva de los participantes, que además respondieron a un cuestionario sobre sus hábitos de vida y su historial médico, para analizar su ADN.

En este caso, descubrieron que el 74% de las personas analizadas tenían un sólido historial familiar de delgadez.

Posible estrategia para combatir la obesidad.

De esta manera, se ha dado un paso más en algo que ya se conocía: la influencia de los genes en la obesidad. Han encontrado variantes genéticas comunes, cuyo papel en esta enfermedad ya se había identificado, pero lo que es más interesante es que han descubierto nuevas regiones genéticas con influencia en la obesidad mórbida, así como otras relacionadas con una delgadez saludable.

Como apunta la doctora Farooq, “esta investigación muestra por primera vez que las personas delgadas generalmente lo son porque tienen una menor carga de genes que aumentan las posibilidades de que una persona padezca obesidad”.

¿Qué supone esto en la práctica? La primera, abre una vía a nuevas formas de combatir esta enfermedad:

“La gente puede estar delgada por diferentes razones. Algunas personas simplemente no están demasiado interesadas en la comida, mientras que otras pueden comer lo que les gusta pero nunca aumentan de peso. Si podemos encontrar los genes que les impiden subir de peso, podremos actuar sobre ellos y encontrar nuevas estrategias para perder peso y ayudar así a las personas que no cuentan con esa ventaja.”

Un estigma que permanece.

Otra consecuencia práctica del estudio tiene que ver con lo sociológico, ya que se trataría de una evidencia de la acción de la genética sobre la gordura. Esto podría ayudar a terminar con la estigmatización que todavía sufren las personas obesas.

Un estudio realizado en 2015 en la Facultad de Psicología de la Universidad East Carolina mostró cómo las personas de peso normal son discriminadas en las entrevistas de trabajo cuando los entrevistadores saben que anteriormente habían sido obesas, y se habían sometido a una cirugía bariátrica para perder peso.

En esta línea, la doctora Sadaf Farooq apunta que “nuestra investigación muestra que las personas delgadas y sanas no lo son por ser moralmente superiores, como a algunas personas les gusta sugerir. Es fácil apresurarse a juzgar y criticar a las personas por su peso, pero la ciencia muestra que las cosas son mucho más complejas. Tenemos mucho menos control sobre nuestro peso del que podríamos pensar”.

¿Qué os parece a vosotros?

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