Desnutrido un anciano por la comida de una residencia

Estos días ha sobrecogido el caso de Martín Gutierrez, un hombre de 89 años que tiene hemiplejía izquierda por un ictus y cáncer de próstata, y que había estado varios años viviendo en la residencia de Alameda de Osuna hasta que se trasladó otra residencia en Mirasierra. Se habría quedado donde estaba, pero la Comunidad de Madrid dejó de subvencionar las plazas con este centro y tuvieron que trasladarlo. Según relata Cadena Seradelgazó un kilo por mes desde que entró en esta nueva residencia, un centro público de gestión privada.

Desde su cambio de residencia en abril, sus hijos le veían más triste, menos hablador y más delgado, pero lo achacaron al cambio ya que, según los informes que recibían, todo estaba bien: comía bien, dormía bien, y se relacionaba bien. Como le veían más delgado, le pidieron al médico que le pusiera un complemento alimenticio.

Fue a principios de septiembre cuando su hijo Javier recibió una llamada de la residencia: llevaban a su padre en ambulancia a La Paz. Martín llegó en estado grave con fracaso renal agudo, hipoglucemia severa y malnutrición calórico-proteica… En otras palabras, estaba desnutrido. Tardaron diez días en estabilizarlo y le dieron el alta.

Cuando Javier y Mamen, su mujer, fueron a ver a Martín a los pocos días a la hora de la comida, se llevaron una desagradable sorpresa: aunque era la hora de la comida, no estaba en el comedor, algo que en la residencia explicaron diciéndoles que le había dolido un poco la barriga por la mañana. En su cuarto le encontraron solo, desnudo, encima de la cama, sin la sonda puesta y retorcido de dolor. Por supuesto, sin nadie atendiéndole. Una vez más fue trasladado de urgencia en ambulancia a La Paz.

Tenía retención aguda de orina e hiperglucemia. Javier y Mamen han puesto una reclamación en la Comunidad de Madrid y solicitan que Martín sea trasladado a la residencia de Patones en la que además está ingresada su mujer.

“Vivimos angustiados porque ambos trabajamos y no podemos cuidarles. Cada vez que vamos a ver a mi padre encontramos algo nuevo. La última vez le pusieron para comer arroz y carne cuando no puede deglutir y lo tiene que tomar todo pasado, en puré. Si no llego a estar allí no hubiera comido nada.”

Sin embargo, desde la Consejería de Políticas sociales aseguran que las dietas en las residencias de la Comunidad de Madrid son equilibradas, y que están supervisadas por los médicos de los centros. De la residencia de Mirasierra aseguran que en los dos últimos años la Dirección General de Dependencia y Mayor ha realizado seis inspecciones

El caso está teniendo un gran seguimiento en las redes sociales, donde muchos piden responsabilidades y, sobre todo, reclaman una mejor atención a los mayores.

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