El accidente de Cayetano Martínez que tiene en vilo a toda su familia

Gran susto el que ha sufrido el Duque de Arjona.

Cayetano Martínez de Irujo se encontraba pasando las vacaciones veraniegas en la costa de Cádiz junto a su novia, Bárbara Mirjan. La pareja ha disfrutado de unos días de vacaciones en Sotogrande, uno de los destinos favoritos de Cayetano, siendo el segundo verano juntos para ambos.

La pareja decidió confirmar su relación hace dos años, y como afirmó recientemente el duque, “lleva poco tiempo en mi vida pero es como si hubiera estado siempre”. A pesar de sus 30 años de diferencia, los dos se entienden a la perfección y comparten gustos y aficiones.

Con lo que no contaban ambos era acabar las vacaciones con un susto: el hecho se produjo el pasado domingo 26 de agosto, cuando el hijo de la fallecida duquesa de Alba y Bárbara circulaban en coche por una de las vías cercanas a Sotogrande y sufrieron un choque frontal que les obligó a detenerse en el arcén de la carretera.

Se les ha fotografiado a ambos fuera del coche siniestrado, apoyados junto al quitamiedos de la vía mientras esperaban a los servicios de emergencias. Afortunadamente para ellos, ambos se encontraban a salvo, y sin lesiones aparentes. Tanto la Guardia Civil, como la grúa del servicio de tráfico, no tardaron en llegar al lugar del incidente y todo quedó en un susto.

Eso sí, la familia ha estado muy preocupada por el suceso, ya que se trató de un accidente que habría podido tener serias consecuencias.

¿Recibió trato de favor de la Guardia Civil?

Un detalle que ha llamado la atención en las redes sociales es que ni el hermano del duque de Alba ni su pareja se ponen los chalecos reflectantes obligatorios a pesar de la presencia de los agentes de la autoridad. Además, el lugar en el que quedó el vehículo siniestrado es de una peligrosidad evidente, junto a una salida de la autovía.

Se supone que en un caso así el uso de la llamativa prenda es necesario para advertir de la presencia de peatones en la calzada, y que no utilizarlos en este tipo de situaciones puede acarrear una multa de 200 euros. Se desconoce si finalmente fueron sancionados, pero todo parece indicar que el agente de la Guardia Civil que les atendió no les amonestó por no utilizar los chalecos.

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