El cambio histórico de Lidl con el que se adelantan al resto de supermercados españoles

Lidl es una cadena de supermercados de descuento de origen alemán. Opera más de 10.000 establecimientos en 27 países y forma parte del grupo Schwarz, uno de los mayores conglomerados de distribución de Europa.

El primer local de España fue abierto en Lérida en 1994;​ desde entonces, cuenta con más de 535 supermercados, incluyendo Baleares y Canarias. Además de 10 centros logísticos repartidos por España, siendo el más grande el situado en Alcalá de Henares.

Cuando la marca llegó a España, su reclamo fue aquello de “¡Lidl, mejor precio y calidad!”, pero existía entre los consumidores la sensación de que sus productos eran de calidad inferior.​ Por esta razón, ampliaron el porcentaje de proveedores nacionales y se centraron en prometer la calidad del producto, bajo el eslogan “no se engañe, la calidad no es cara”.

Además, en 2009 contrató al chef Sergi Arola para que diseñase y promocionase la marca blanca de productos gourmet Deluxe. La táctica les funcionó y actualmente se ha convertido en el segundo negocio con mayor facturación en España.

Pero no es el único motivo por el que la cadena de supermercados está en boca de todo el mundo. Y es que cada vez tiene más repercusión por sus productos no alimentarios, es decir, por sus ofertas en moda, decoración, cosmética y perfumería, entre otros. Concretamente, sus productos de cuidado personal son especialmente valorados y arrasan en toda España.

Uno de los pelotazos más famosos de Lidl fue cuando la OCU valoró como la mejor crema antiarrugas a la Q10 Cien, pero no solo triunfan con sus cosméticos y cremas faciales. También sus fragancias causan furor por ser copias asequibles de grandes perfumes.

Ahora, consciente del masivo consumo de bolsas de plástico, Lidl ha sorprendido innovando y decidiendo eliminar estos productos de sus centros comerciales, una acción pionera con la que demuestran su compromiso con la sostenibilidad.

Hay que tener en cuenta que, solo en España, se usan alrededor de 7.000 millones de bolsas de plásticos… de las cuales solamente se recicla el 10%. Una barbaridad para un producto que se estima que tiene un uso promedio de unos 12 minutos, y que tarda entre 100 y 500 años en descomponerse totalmente.

En 2010, Lidl empezó a utilizar las bolsas de rafia, aunque no tuvieron una gran aceptación. Sin embargo, en 2017 empezaron a incluir bolsas de papel, esta vez con un resultado favorable. Actualmente, el 90% de los consumidores considera que se debe prescindir del uso de las bolsas de plástico.

Con esta medida, Lidl retirará del mercado más de 100 millones de bolsas cada año, ahorrando al medio ambiente más de 1.300 toneladas de plástico —el equivalente a la superficie de 2.500 campos de fútbol—.

Según Claus Grande, CEO de Lidl en España, buscan “un modelo de negocio más sostenible con nuestro entorno”.

“La decisión de dejar de vender bolsas de plástico forma parte del compromiso medioambiental y la voluntad de generar valor compartido a la sociedad”, dijo, añadiendo que quieren “fomentar un hábito: la reutilización de las bolsas para transportar la compra”.

¿Qué os parece a vosotros?

Comentarios