El escalofriante drama de María Patiño. Se lo ha contado entre lágrimas a su compañera Mila

Debajo de su dura imagen, de sus venas hinchadas cuando se altera y de sus gritos, María Patiño tiene su corazoncito. En una entrevista que la periodista ha concedido a su compañera de ‘Sálvame’ Mila Ximénez en la revista Lecturas, María ha hablado de temas tan personales como la muerte de sus padres o de la bulimia, una terrible enfermedad que ha marcado su vida.

“He llorado de manera diferente, han sido dos caras diferentes de la muerte. He vivido la de mi madre sin despedida y la de mi padre con lo que implica un cáncer. Para mí ha sido una lección de vida en positivo. Eso me ha ayudado a estar hoy tranquila, es muy difícil de explicar”. 

Por suerte para la colaboradora, siempre se ha sentido apoyada por sus compañeros de profesión, incluso por los que ha tenido sus más y menos: “Al principio creí que estaba arrebatando algo, pero tuve la suerte de que hablé muy rápido con Terelu y lo solventamos. No he sentido que he usurpado el programa. Esta profesión es así.”

Pero hasta llegar a lo más alto en su profesión, María ha vivido momentos muy duros. Nadie le ha regalado nada: “Durante toda mi vida he sido una persona muy conflictiva con mi mente y mi personalidad. He estado siempre en procesos de autoayuda y eso ha sido muy positivo. Cuando he sido mayor, al final he dado las gracias por haber sido conflictiva porque venía con los deberes hechos. Ahora tengo la manera de saber ayudarme. Ha sido un proceso muy largo y doloroso, de muchos años”.

María ha explicado que la bulimia que sufrió en su adolescencia fue la consecuencia del listón de exigencia que se autoimponía: “La enfermedad de la bulimia es la consecuencia de lo que yo me exigía, de que no me gustaba el mundo en el que vivía, de que me faltaba autoestima. Además tenía todo en la vida para dar gracias, y me sentía mucho peor. Cuando he empezado a querer tengo un lema: ‘Con independencia de lo que me rodee, tengo una necesidad vital de ser feliz'”.

Pero no todos entendieron tamaña muestra de sinceridad de la presentadora, y le atacaron por su confesión: “Cuando empecé a hablar de la bulimia me costó la vida hacerlo. Lo conté como algo me he vencido y para mí es un orgullo pero se me malinterpretó. Algunos pensaron que quién era yo para dar clases de nada y me metí en mi caparazón de nuevo. Cuando abres una parte de tu corazón no pretendes que todo el mundo lo entienda, pero por lo menos que no te machaquen”.

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