El “soborno” de un niño al repartidor que tenía que llevarle sus nuevas botas de fútbol

La historia de siempre.

Si buscas en redes sociales el nombre de la primera empresa de mensajería que te venga a la mente, te darás cuenta al instante de lo complicado que es este mundillo: es por ejemplo muy común que el mensajero diga que el destinatario no estaba en casa en el momento de la entrega, pero este jure y perjure que no se ha movido de su domicilio.

Y a veces lo contrario, que es mucho más complicado de solucionar: el mensajero ha entregado el paquete en un domicilio al destinatario, pero este asegura que no ha sido así.

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Porque cuando el paquete ha sido entregado “a alguien” es cuando comienza el pánico. ¿A quién le han dado el paquete? ¿Había “alguien” en mi casa? ¿Se han equivocado de lugar y nunca seré capaz de demostrarlo?

Hay gente que prefiere no arriesgarse, como nuestro protagonista de hoy: Sultan, un niño de South Lanarkshire —Escocia—, estaba esperando un paquete muy importante. Quizás el más importante de su vida: sus nuevas botas de fútbol. Su madre le dijo que tenían que salir de casa, y aunque ella le prometió que estarían de vuelta a las 5:30, a tiempo para recibir al repartidor, él no quiso arriesgarse.

La manera en la que decidió tomar las riendas de la situación ha enamorado a las redes sociales: el joven le escribió una nota muy sincera al mensajero por si llegaba y él no estaba en casa:

“Repartidor, si no estamos en casa cuando llegues, por favor deja el paquete en la casa del vecino de la izquierda o déjalo debajo del Jeep negro. Mi madre me ha dicho que llegaremos antes de 5.30, pero lo dudo mucho. Siento el inconveniente. Por favor, cómete esta chocolatina como regalo.”

Según ha publicado su tía en redes sociales, Sultan consiguió finalmente sus nuevas botas de fútbol. Su honestidad y su pequeño “soborno” funcionaron a la perfección, ¡tomamos nota!

¿Qué os parece a vosotros?

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