Se hizo una bonita foto, pero cuando el novio vio su pierna se dio cuenta de que algo no iba bien…

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Todos tenemos alguna parte de nuestro cuerpo que nos hace sentir inseguros, y especialmente cuando somos más jóvenes nos gustaría poder cambiarlas. Pero si además esa parte revela una dura enfermedad, las razones para ocultarla se vuelven muy poderosas.

Algo así le ocurre a Meagan Barnard, que lo pasó muy mal durante su pubertad, habiendo llegado a escribir notas de suicidio dedicadas a su padre. Sencillamente, Barnard no quería seguir viviendo. La triste razón es que nuestra protagonista sufre de linfedema, una condición médica que causa retención de líquidos e inflamación de tejidos.

Por culpa de esta condición, su pierna derecha se hinche al triple de su tamaño normal. Cuando era solo una niña, sus compañeros de escuela lo notaban y se burlaban de ella cruelmente.

A veces su pierna almacenaba hasta 5 litros de líquido. Eso provocó que le pusieran nombres, como por ejemplo “hombre Michelin.

Todos los días llegaba de la escuela llorando, preguntando, “¿Por qué yo?” Fui a la escuela con mis enormes vendas de espuma y un chico gritó del otro lado de la cafetería: “¡No sabía que el tipo de Michelin estudiaba aquí!”

Meagan empezó a intentar esconder su pierna todo lo posible. Incluso la ocultó de su novio por meses; usaba pantalones anchos, se cubrían con mantas gruesas, apagaba la luz, etc.

Sólo me sentía normal cuando sentía que el linfedema no era parte de mi vida.

Este año, Barnard ha decidido hacer pública su condición. Se ha hecho —y ha compartido en las redes sociales— fotografías en las que aparecen con su pierna descubierta, algo que le ha ayudado a superar el trauma. Fue entonces cuando su novio supo lo que ocurría, y ha estado apoyando a su pareja desde entonces.

Era muy cuidadosa, muchas puertas cerradas, luces apagadas, cosas así.

Afortunadamente, a día de hoy ha aceptado su enfermedad y puede hablar sin vergüenza de eso. En este video puedes escuchar su impactante testimonio:


Ahora ella está intentando encontrar otros modelos con esta condición para animar a las mujeres con linfedema a no sufrir en silencio. Meagan lo pasó muy mal antes de superar su conflicto, por eso sabe perfectamente lo difícil que es y lo importante que es tener un espejo en el que mirarse.

¿Qué os parece a vosotros?

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