Estudios revelan que las personas que odian madrugar son más inteligentes

Si eres la típica persona a la que le cuesta demasiado despertarse, ¡este artículo es para ti!

Según un reciente estudio hecho por Psychology Today, las personas que prolongan su sueño por la mañana, o que batallan demasiado al despertarse temprano, no son simplemente más perezosas… ¡son más inteligentes!

¿La razón? Pues es muy sencilla en realidad: resulta que poder decidir la hora de acostarte y levantarte dependiendo de lo que te pida el cuerpo, es una señal de inteligencia. Se trataría de la capacidad de escuchar y entender lo que necesita nuestro organismo para mantenerse saludable.

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Esto también es indicativo de que este tipo de personas son más ágiles, creativas e independientes. Pero no es el único estudio que va en esa dirección.

En otra investigación de University of Southampton, se analizaron a 1.229 personas, y el resultado demostró que las personas que disfrutan al máximo su estilo de vida y ganan más dinero son las que se duermen pasando las 23:00 horas… y se despiertan después de las 8:00.

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Cabe destacar que el cuerpo necesita como mínimo 8 horas de sueño para, y un buen descanso está vinculado al estado de humor, al éxito y a la concentración.

El doctor Paul Kelley, investigador de la Oxford University, va más lejos todavía: levantarse e ir a trabajar antes de las 10:00 es, según él, una de las formas más habituales de tormento. El ritmo circadiano, algo así como el reloj interno del organismo, representa el cronómetro biológico que dicta la manera en la que funciona nuestro cuerpo. Está pre-programado genéticamente para regular nuestra percepción del tiempo, nuestro nivel de energía y la producción de hormonas.

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Por lo tanto, levantarse pronto e ir a trabajar tan temprano es un suplicio para nuestro cuerpo, y afecta negativamente el balance natural del organismo. Así lo explica Kelley:

“No podemos cambiar nuestros ritmos de 24 horas. No puedes aprender a levantarte a cierta hora. Tu hígado y tu corazón tienen patrones diferentes y les estás pidiendo modificarlos dos o tres horas.”

Cabe destacar que a principios del siglo 20, cuando se introdujo la jornada de trabajo de 8 horas, nadie tuvo en cuenta el reloj natural de nuestro organismo. Por tanto, este investigador asegura que “es muy dañino para el organismo porque afecta a los sistemas físicos, emocionales y performativos del cuerpo”.

“Los empleados deberían empezar a las 10. La gente normalmente está falta de sueño. Tenemos una sociedad con falta de sueño. Es un problema internacional. Todo el mundo está sufriendo sin motivo.”

Por tanto, si decidimos incorporar cambios de este tipo en todos los sectores de la sociedad, la gente será más productiva, más feliz y más sana.

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