La preciosa carta de un niño catalán a quienes le acosan por pintarse de princesa

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El bullying, o acaso escolar, es una de las grandes plagas de nuestro siglo. Aunque es cierto que siempre han existido los insultos y las agresiones en el ámbito escolar, con la aparición de Internet y las redes sociales el acoso no termina en la puerta del colegio o del instituto, sino que dura las veinticuatro horas del día, convirtiendo la vida del niño en un auténtico infierno.

Este tipo de violencia escolar se caracteriza por una reiteración encaminada a conseguir la intimidación de la víctima, implicando un abuso de poder en tanto que es ejercida por un agresor más fuerte (ya sea esta fortaleza real o percibida subjetivamente) que la víctima.

 

Por suerte, cada vez son más los niños que denuncian los acosos, y este año, en una gran iniciativa, el Ministerio de Educación ha puesto en marcha un número de teléfono -es el 900 018 018- para luchar contra el bullying, que funciona las 24 horas del día los 365 días del año y está atendido por profesionales como psicólogos y trabajadores sociales. Las llamadas a este servicio, que se encuentra enmarcado dentro del Plan estratégico de Convivencia Escolar, son gratuitas, anónimas y no aparecerán en la factura del teléfono, como ocurre también con el 016, el teléfono contra la violencia de género. Si conoces algún caso, o eres víctima del bullying, no dudes en llamar. Ellos te podrán ayudar. 

Una de estas terribles historias de acoso escolar la hemos conocido gracias a Verne, que ha hablado con la madre de Manuel, un niño al que sus compañeros le hacen la vida imposible desde el 2012 porque, en un pintacaras que su colegio organizó hace cuatro años, él pidió que le pintaran de princesa. Desde entonces, los insultos como “maricón” y derivados no han cesado ni un sólo momento. Nadie se puede imaginar, sino lo ha sufrido antes, como se siente un niño al que día tras día, durante cuatro años, insultan y humillan en su colegio. El infierno por el que pasan, que hace que muchos no puedan más y terminen con su vida.

Manuel ha escrito una carta -que si tienes un mínimo de sentimientos te pondrá los pelos de punta- a sus acosadores donde les explica cómo le hacen sentir con sus insultos y vejaciones. 

“Hola

Os voy a explicar lo que me molesta y me enfada. Que os burléis, que digáis cosas feas, que uséis palabras bonitas como insulto, que escribáis cosas feas de mí y sobre todo que os riais de mí.

Todas estas cosas me hacen sentir mal, triste, enfadado y solo.

Siento que no tengo amigos, ni amigas y no me gusta.

Querría ser amigo vuestro y que me tratéis bien. Me ayudaría a sentirme mejor.”.

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Según cuenta la madre del niño, el acoso llega a tal punto de intensidad que les obligó a cambiar a Manuel de colegio:

“Los niños que se metían con él pintaron cosas por el colegio. A finales del primer trimestre hablé con su profesora. Me dijo que no había percibido nada. Entonces comenzaron los ataques de ansiedad. Un día, incluso pintaron en el polvo de mi coche la palabra maricón”, dice la madre, que elevó su queja a la dirección. “No sirvió de nada (…) Finalmente, mi marido y yo tomamos la decisión de cambiarle de colegio. En el nuevo le tratan genial. Nadie se mete con él. Ya no sufre ataques de ansiedad”.

Mucha fuerza y ánimo, Manuel, todos estamos de tu parte.

Fuente: Verne 

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