La puerta de un taller se convierte en una hilarante conversación de WhatsApp entre el grafitero y el dueño

Existen dos tipos de graffitis: los que te quedas embobado mirando y los garabatos, firmas o declaraciones de amor/odio que ensucian las paredes de las ciudades y las persianas de muchos locales. Los primeros están hechos por profesionales que se esmeran en que su trabajo sea admirado por todos –incluso hay negocios que les pagan por decorar su fachada–, y los segundos, que están perpetrados por cualquiera con un spray o con un rotulador de punta gorda.

A raíz de unos graffitis hemos conocido una guerra entre el “artista” y el dueño de un taller. El usuario de Twitter Gonzalo Sáez, @Gonzalo_SaezM, nos trae desde su barrio una imagen que ha corrido como la pólvora por las redes sociales.

En ella se puede ver la conversación –al más puro estilo WhatsApp– que mantienen el que pinta y el que borra, y parece que a los dos les sobra pintura y disolvente. 

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