La tristísima historia de los ancianos a los que tocó el Gordo en 2016

Una entrevista con Nacho Guerreros, el actor que da vida al siempre divertido Coque en La que se avecina, destapó un curioso secreto sobre el pasado de este artista. Hace quince años, el 22 de diciembre de 2002, el entonces camarero de un bar de copas de Madrid se levantó con una noticia increíble: a su familia le había tocado el Gordo de Navidad.

Guerreros no desaprovechó la oportunidad: tras pedirle un préstamo a su padre, montó una tienda de diseño y decoración en Madrid que dirigió durante cinco años. Pero su objetivo siempre había sido el mundo del teatro, así que compró los derechos de reproducción de Bent, una obra de  teatro de 1979 escrita por Martin Sherman.

A raíz del éxito de su interpretación en la obra, realizó una prueba en Aquí no hay quien viva, y, como suele decirse, el resto es historia. De ahí pasaría a La que se avecina, donde el actor logró su primer gran papel.

Pero gracias al diario 20minutos, el pasado lunes 18 conocimos una de esas historias que demuestran que el Gordo a veces no sirve para cambiar vidas a mejor, ni resolver todos los problemas… de hecho, a veces incluso los agudiza.

El periódico se desplazó a la residencia de ancianos Las Peñuelas, donde se vendieron, entre el personal y los mayores residentes, 300 décimos premiados con el Gordo de 2016. Y lo que se han encontrado es una historia verdaderamente triste.

Y es que esos mismos ancianos que hace sólo doce meses mostraban con alegría los décimos premiados han sido, según cuentan algunos empleados del centro, los peor parados. La periodista Amaya Larrañeta lo relata en su pieza con esta crudeza:

“Los menos han sido trasladados a centros privados con mejores condiciones asistenciales. A uno también se lo llevaron a un piso que compraron en el barrio. Pero el recuerdo imborrable para los empleados es el “buitreo” de los familiares en las horas y días siguientes al sorteo.”

Según recoge la información, esas fuentes cuentan que hijos y sobrinos que hasta entonces nunca venían de visita, salieron ese día de la residencia con el décimo en la mano… y no se les ha vuelto a ver.

Así están muchos de los que posaban tan alegres para la televisión hace un año. Igual de solos o más. Puñetero dinero, cómo nos transforma“, reflexionan quienes todavía les tienen cerca

La residencia volverá a jugar este año el mismo número, el 66.513 —no sería la primera vez que se repite el número del Gordo. Si volviera a salir, ¿se repetirá la triste historia de los ancianos?

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