No es broma: la ciencia demuestra que decir palabrotas es bueno para nuestra salud mental

Si alguna vez os habéis pillado el dedo con una puerta, o, peor aún, habéis dado con vuestros pies descalzos contra una mesa, seguro que os habrá venido a la mente buena parte del santoral, por mucho que hayáis tratado de conteneros. En esos momentos, seguro que hemos descargado un torrente de furia independientemente de quien estuviera delante.

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Puede ser embarazoso… pero según los estudios de la Universidad de Keele, en el Reino Unido, decir palabrotas es bueno para nuestra salud mental. Resulta que tiene muchos beneficios a nivel psicológico, desde la mitigación del dolor después de un golpe, a resultados indirectos como el hecho de parecer más honesto ante otras personas .

Un artículo publicado en la revista médica Scandinavian Journal of Pain ahonda en una investigación que lleva años llevando a cabo este centro universitario, y que demuestra los beneficios que tienen los tacos en las personas. Además, los gestos visuales puede tener el mismo efecto positivo para el cuerpo que las propias palabrotas.

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Resulta que decir una palabrota después de habernos dado un golpe muy doloroso nos ayuda a manejar el grado de dolor que sufrimos. Cuando decimos un taco estamos enviando un mensaje a la amígdala en el cerebro, y la reacción tanto emocional como física que resulta de pronunciar esa palabra nos ayuda a recargarnos de energía, necesaria en ese preciso momento.

Además, al soltar una palabra malsonante también estamos liberándonos emocionalmente, lo que ayuda a nuestro cuerpo a aliviar el estrés. Aunque los tacos proceden del cerebro, todo el cuerpo se involucra en esa acción ya que la frustración o el enfado que tenemos afecta a la totalidad del cuerpo.

Si nos enfadamos sin decir palabrotas nos estamos conteniendo, mientras que si las decimos, la liberación de emociones y del estrés es total.

Más cosas relacionadas con el hecho de decir tacos: hay gente que los asocia a un uso limitado del lenguaje, pero es todo lo contrario. De acuerdo con otro estudio, las personas que pueden decir más tacos en un minuto son las que tienen un vocabulario más amplio, así que nos ayudan a expresarnos mejor.

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Por si fuera poco, también nos ayudan a parecer más honestos. Esto ocurre porque cuando otras personas nos oyen responder sin filtro a una acción espontánea, percibirán un grado de autenticidad mayor que aquellos que son más reacios a mostrar públicamente sus sentimientos. Por ese motivo, si decimos palabrotas pareceremos más sinceros.

Pero tampoco podemos pasar por alto los beneficios físicos, ya que uno de los estudios de la Universidad de Keele demostró que las personas que decían tacos o palabras malsonantes al hacer deporte habían aumentado su rendimiento deportivo entre un 2 y un 4 por ciento, y la fuerza en un 8 por ciento, comparados con quienes no lo hacían.

Eso significaría que quienes “sufren en silencio” sólo piensan en el agotamiento del ejercicio, mientras que los que dicen palabrotas desvían la atención y entrenan mejor.

¿Qué os parece a vosotros?

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