¿Os acordáis de Bienvenida Pérez, conocida por sus adinerados maridos? Pues ha reaparecido en Sálvame con este inquietante aspecto…

Bienvenida Pérez fue un personaje que, allá por finales de los años 90 y principios de los 2000, aparecía en programas de televisión donde el contenido principal eran las peripecias de los “freaks” patrios –El Pozí, Paco Porras, Leonardo Dantes o Tamara la mala– aunque ella, que presumía de codearse con la nobleza británica, prefería que no se la relacionase con este grupo de personajes que desfilaban por Telecinco como si de un circo de los monstruos se tratase.

Bienvenida nació en la Calle Alta nº 60 del Barrio del Carmen, en Valencia. Hija de un humilde relojero y un ama de casa, sus padres se separaron cuando ella era bien pequeña y su madre emigró a Londres. Como consecuencia, Bienvenida se crió con su abuela paterna, con quien vivió hasta el fallecimiento de esta. Tras una breve estancia en el convento de la Beneficencia de Valencia- viajó hasta Londres para reunirse con su madre en busca de estabilidad familiar. Sin embargo, la relación entre madre e hija no marchó nada bien y Bienvenida, tras finalizar sus estudios de bachillerato español en el Convento Español de Gloucester Road, tuvo que independizarse.

Lo hizo en 1975, cuando contaba con dieciocho años y auspiciada por una familia bien posicionada que se encariñó de ella. Trabajó como ayudante de estadística para la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, y para empresas como Halcrow o Mercedes Benz, lugares en donde conoció a la flor y nata del Reino Unido. En este tiempo, se hacía llamar Bernardette y empezaba ya a frecuentar las mejores y más caras boutiques londinenses, financiada por ricos hombres de negocios árabes. 

En 1990, durante una fiesta en casa de uno de sus amantes más adinerados, Jamal Izzet, Bienvenida conoció al Secretario de Estado para la Marina y diputado británico Sir Antony Buck, treinta años mayor que ella, con quien se casaría tres semanas más tarde. Sin embargo, la felicidad duró poco y pronto comenzaron las peleas, en parte por el problema de alcoholismo de Sir Antony, en parte por los devaneos de Bienvenida. El matrimonio se alargó cuatro años. Bienvenida le había pedido insistentemente el divorcio pero él rehusaba concedérselo, instándole a esperar hasta las siguientes elecciones, pretextando sus intereses políticos.

Durante ese tiempo, Lady Buck había empezado a verse en secreto con el jefe del Alto Estado Mayor británico, Sir Peter Harding, quien le enviaba románticas cartas y caros presentes varias veces a la semana. Sir Antony, fue consciente de la relación y aunque amenazó con destapar la historia, nunca actuó. Varios años después, en 1994, Bienvenida, que ya había comenzado una nueva relación sentimental con el que sería su segundo marido, pactó una jugosa exclusiva con el diario News of the World, reactivando aquella relación con Harding y publicándola. Para ello, se citó con Sir Peter en el Hotel Dorchester de Londres, grabó su conversación íntima, se dejó fotografiar a su lado con poses románticas que incluían besos y abrazos.

Aquella estrategia le reportó 175.000 libras esterlinas y unas vacaciones pagadas al lejano Oriente. Harding dimitió, y comenzó una investigación con el fin de aclarar si se había expuesto secretos confidenciales durante la relación. Catapultada a todas las portadas de la prensa internacional, comenzó su periplo televisivo por Europa. En España recaló en el programa La máquina de la verdad de Julián Lago, por el que cobraría 500.000 pesetas, y al que le sucederían muchos otros. Ya con el divorcio en mano, y en medio de tamaña vorágine mediática, decidió embarcarse en un nuevo matrimonio, esta vez con el conde ruso Nicholas Sokolow, que también fue efímero.

En 1997, Bienvenida era una habitual en programas como ‘Moros y Cristianos’, ‘Tómbola’ o las producciones de José Luis Moreno para Televisión Española, pero estaba harta y extenuada por su vida en Marbella, y había decidido volverse para Inglaterra, sin embargo, durante una fiesta conoció al acaudalado abogado Eduardo Jimeno, con quien se casaría en 1999. La pareja vivía a caballo entre Londres, Suiza y Marbella. En 2000, Bienvenida volvió a mudarse a Londres y montó una empresa de “coaching” mientras que su marido se quedó en España, supuestamente al borde de la ruina. En el año 2006, Bienvenida vuelve a saltar a la actualidad española, esta vez como concursante del reality show ‘Esta cocina es un infierno’, emitido por Telecinco en el que quedó cuarta finalista. Al salir del programa, Bienvenida se reencontró con su madre en un plató de televisión y volvieron a salir a la luz las historias de supuestos abusos en su infancia. Además, mantuvo diversos enfrentamientos con la actriz Bárbara Rey, ganadora del reality.

En el año 2007, Bienvenida aprovechó el tirón de su nueva popularidad para publicar un segundo libro, ‘Hazte Valer’, esta vez un híbrido de ensayo y libro de autoayuda. A pesar de vivir separados, Bienvenida y su tercer marido no tomaron nunca la decisión de divorciarse.

En enero de 2008, Eduardo Jimeno falleció en España y Bienvenida, viuda, regresó a los platós de televisión españoles para narrar la noticia. Meses más tarde, volvería de nuevo para relatar que se había reecontrado con una hermana perdida cuya existencia desconocía. Su último trabajo, hasta el momento, para la televisión fue su colaboración en el programa Sálvame de Telecinco en donde hacía las veces de profesora de inglés.

En la actualidad, Bienvenida reside en la ciudad de Liverpool, mantiene según sus recientes declaraciones una relación amorosa con un joven de 28 años, y se dedica ocasionalmente a trabajar en el sector inmobiliario como freelance.

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