Pésimas noticias sobre la recuperación de Pablo Ráez

El caso de Pablo Ráez se debería estudiar en todos los colegios de nuestro país como ejemplo de persona con dos (con perdón) cojones. Pablo no juega en el Madrid o en el Barcelona, no ha participado en “Gran Hermano” ni busca el amor en “MYHYV“, pero debería ser mucho más conocido que todos los que le dan patadas a una pelota o venden su vida por cuatro euros en el “Sálvame Deluxe”. 

Pablo está librando una dura batalla contra la leucemia, y gracias a sus videos en Facebook narrando su dura experiencia y pidiendo que la gente done médula, los transplantes en Andalucía han pasado de 300 donaciones mensuales a alcanzar las 2.000 en la actualidad, nada más y nada menos un 1.000%: “Estoy muy orgulloso. Ha habido campañas estatales que han tenido menos repercusión. La gente ha decidido acompañarme y seguirme, y se lo agradezco a todos”.

Pero la vida aún se lo ha querido poner más difícil al bueno de Pablo, y esta semana ha sufrido una recaída de esas “que rompen las ganas de todo. Sigo con quimio, pero la cosa no pinta bien. Si sigo así, tendrán que hacerme un nuevo trasplante. Estoy centrado en la poca energía que tengo para superar esta etapa que está resultando difícil. Hay días como hoy que quiero tirar la toalla. Ni yo mismo sé cómo estoy. Atravieso una fase que requiere de espera”.

El joven vive uno de los momentos más difíciles de su enfermedad, después de que su cuerpo rechazara el trasplante de médula al que se sometió el pasado mes de noviembre. Aun así, continúa con su lucha y está a punto de recibir la medalla de oro de la ciudad de Marbella. Una medalla, una calle y una plaza con su nombre. Todo es poco para reconocer la gran labor que Pablo está realizando. Esta vez sí que es cierta esa frase que dice que no todos los héroes llevan capa.

 

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