Se queda casi sin habla al ver el cuerpazo de su cita de ‘First Dates’

El gran secreto del éxito de First Dates.

En First Dates últimamente no dejan de superarse: en los últimos tiempos hemos sido testigos de las críticas al camarero Matías Roure por su inapropiado comentario a una joven que acudía al programa a buscar su primer novio… o de la joven que confesó que quería ser Guardia Civil, pero cometió un error imperdonable para la audiencia del dating show de Cuatro.

Cuatro

Parece que el programa mantiene intacta su capacidad de sorprender… lo normal cuando se trata de un programa con esa audiencia y con ese seguimiento en las redes sociales. Lo mejor de todo es que gracias al programa, estamos aprendiendo un montón sobre cómo ligar en este mundo moderno.

Pero lo que mucha gente se pregunta cuando ve el programa —especialmente cuando somos testigos de citas en las que se intenta arrejuntar a una pepera con un podemita—, es qué criterio siguen para emparejar a sus participantes.

“¡Madre mía, qué calor! Es mi prototipo. Lo que yo quería”

Lo cierto es que aunque hay hombres que se han quedado en shock al ver a sus citas, pocas veces, muy pocas veces, una mujer se ha quedado tan impresionada por su cita de First Dates como Raquel, una teleoperadora de 24 años de Ávila. Y es que la joven directamente enloqueció al conocer a Rafa, un monitor de gimnasio madrileño también de 24.

Cuatro

Cuatro

El joven, que se definió como muy loco, buscaba a alguien que también tuviera mucha locura encima. En cuanto a Raquel, la primera impresión que le dio Rafa ya es historia de First Dates:

Raquel: “Uy, estás muy tatuado. Me gusta, sí, sí.”

Rafa: “Sin locura no se vive.”

Cuatro

Cuatro

Y no hizo falta hablar más para que Raquel explotara:

Raquel: “¡Joder, cómo está el amigo!”

Rafa. “Bueno, qué. Cómo me ves en persona.”

Raquel. “Ostias, estás…”

Rafa. “¿Soy tu tipo?”

Raquel. “Sí, sí… total. ¡Madre mía, qué calor! Es mi prototipo. Lo que yo quería.”

Rafa. “¿Cuántos años tienes?”

Raquel. “24.”

Rafa. “Andá, mi edad.”

Raquel. “Es que lo tienes todo, hijo.”

Ante la cámara, Raquel reconocía su emoción: “Es que está muy bien, está tatuado y tiene tó. Me gusta mucho”, dijo.

Cuando llegaron a la sala de los deseos, sucedió lo que tenía que suceder: cogieron una bola, la abrieron y salió que la pareja debía darse “un beso eterno”. ¡Y vaya si se lo dieron! Sin embargo, el resultado en este caso no fue el que ella esperaba. “No nos hemos entendido mucho a la hora de besarnos, pero eso se puede mejorar”, reconoció la chica.

La decisión final no podía ser otra: Raquel corroboró que moriría por una segunda cita, y Rafa se lo pasó tan bien que también accedió. ¡Viva el amor! ¡O lo que sea!

Cuatro

¿Qué os parece a vosotros?

Fuente

Comentarios