Su marido desaparece 6 semanas después de su boda, 68 años después descubre lo que ocurrió

No fue hasta transcurridos 70 años del día que contrajo matrimonio con su gran amor, que Peggy finalmente descubrió los motivos de su inesperada desaparición.

Cuando hay amor, todo es posible. Eso es lo que debió pensar Peggy, que nunca se rindió en su búsqueda de la verdad. Su amor fue puesto a prueba cuando su marido Billie se desvaneció sin dejar rastro apenas 6 semanas después de casarse, pero Peggy nunca dejó de buscarlo. Sabía que Billie no había desaparecido por voluntad propia, y necesitaba descubrir por qué.

¿Qué fue lo que le pasó a Billie? Esa es la pregunta que Peggy quería contestar a toda costa, por mucho sufrimiento o esfuerzo que hiciera falta para encontrar una respuesta. El problema es que muchas veces las pistas eran contradictorias entre sí, y encontrarles un sentido se convirtió una tarea imposible. Pero a pesar de todas las adversidades, Peggy nunca desistió.

Todo comenzó en los años 20, en la ciudad en la que Peggy nació y se crió: Vernon, en Texas. Con apenas 18 años consiguió trabajo en la Base Aérea de Altus, Oklahoma, donde trabajaba como mecánica.

Muy cerca de ella estaba Billie, que también trabajaba allí aunque como supervisor auxiliar. Sin embargo, fue el padre de Billie quien primero antes a Peggy, y decidió presentársela a su hijo porque creía que se llevarían bien. No estaba equivocado. Había una lista de virtudes que destacaban en la joven mecánica: era inteligente, bella y agradable, pero eso no era todo.

En aquellos tiempos era muy raro ver a una mujer en el ejército, pero aún más lo era que una jovencita destacara en la mecánica, una actividad ocupada principalmente por hombres. Evidentemente, Peggy no estaba preocupada por seguir las normas sociales, sino los dictados de su corazón por poco convencionales que fueran.

La historia de Peggy y Billie fue viento en popa desde el primer momento, y es que su amor nació con gran rapidez aunque no fue un flechazo a primera vista. La pareja se conoció por carta primero, algo muy común en la época, aunque hoy en día suene extraño. Transcurrió algún tiempo hasta que tuvieron la oportunidad de verse cara a cara.

Una vez surgió la llama del amor, Billie decidió ir más lejos en su relación: siguiendo las convenciones sociales, se propuso ante Peggy que no tuvo ni que pensarlo para aceptar emocionada. El gran día tuvo lugar en la cálida Florida un 22 de setiembre de 1943. Ante tanta felicidad, ninguno de los dos era capaz de anticipar los duros momentos que se les presentarían al poco tiempo.

Una carta portadora de terribles noticias llegó para demostrar que las cosas pueden cambiar de un momento a otro: el ejército requería los servicios de Billie como piloto en la guerra, y no había nada que la joven pareja pudiera hacer al respecto.

Para Peggy no había mayor injusticia que tener que renunciar a su marido tan pronto, y le vio hacer su maleta y marcharse a la guerra con mucho dolor. Pero entendía que esa era su obligación y sentía un gran respeto al respecto.

Cuando la Segunda Guerra Mundial asoló el mundo, lo hizo de manera brutal. Las víctimas se contaban por millones y nunca había suficientes hombres en el ejército. Más aún, pilotos de guerra o soldado con cualquier otra habilidad extraordinaria.

Según informó Peggy durante una entrevista:

“Cuando los hombres recibieron la carta de parte del ejército de los Estados Unidos llamándolos a la guerra, las mujeres debieron guardar el secreto para evitar que el traslado de sus maridos corriera ningún riesgo.”

El secretismo en torno al traslado de los hombres hacia el cuartel era absoluto, y las esposas debían mantener oculta la información para no poner en riesgo el bienestar de sus maridos hasta llegar a destino. Billie llegó a salvo al continente europeo, pero esa fue la última confirmación que Peggy recibiría sobre el paradero de su marido.

A partir de entonces, todo lo que llegarían serían informaciones contradictorias e inciertas. La situación era un caos: en plena guerra, el trabajo en las oficinas de gobierno era excesivo y con los sistemas obsoletos de aquellos tiempo muchos datos se perdían en el camino.

Por si fuera poco, los responsables directamente comunicaban informaciones completamente inciertos a la angustiada Peggy. En una ocasión le informaron desde Francia que su esposo se encontraba bien y que su regreso ya estaba en curso. Pero esa no fue la única vez, y cada vez le decían algo diferente.

Fue entonces cuando Peggy se dio cuenta que tendría que dedicarse en cuerpo y alma si quería saber algo de su marido, ya que no podía confiar en las oficinas de gobierno.

En una ocasión Peggy recibió un telegrama informándole de la desaparición de Billie con fecha 7 de julio. Algo que no tenía sentido ya que en su colección de cartas de su esposo, había varias posteriores a ese día. Posteriormente una rectificación informó que la fecha de desaparición había sido el 17 de julio. “No podía entender lo que estaba pasando. Primero me quedé helada, pero después fue la confusión lo que me inundó. La información no era fiable”, dijo.

“Desde las oficinas me tranquilizaban, asegurándome que no había de qué preocuparse. Junto a mis seguros nos dieron a entender que su regreso era inminente. Pensamos en todas las posibles opciones: quizá estaba inconsciente en alguna institución médica, o no recordara quién era como consecuencia de alguna herida. No sería la primera vez que algo así ocurría”, contó Peggy.

Decidió entonces pedir ayuda a Cruz Roja Internacional para conseguir información. Pese a que no se mostraron partidarios de iniciar una investigación exclusiva sobre Billie, sí proporcionaron algunos datos que a Peggy le sirvieron como punto de inicio.

Un informe señalaba que el piloto había fallecido, mientras que otro apuntaba a su desaparición sin confirmación de muerte. Peggy siguió recabando datos, a veces ciertos y otras veces no, durante años y años, firme y convencida de que algún día conocería la verdad.

Un de los episodios más desagradable a los que se enfrentó Penny fue en 2005. El congresista Thornberry quiso hacer política a costa de la unidad militar de Billie, haciendo alusión a él durante un discurso político. Su uso indiscriminado de una información que no era cierta fue algo que afectó mucho a Peggy, y el político tuvo que disculparse por sus comentarios sin ninguna base.

Su perdón no cambió nada para Peggy que lo que realmente necesitaba esa saber qué había pasado con Billie. Al cabo de tanto tiempo, no parecía que las cosas fueran a cambiar, pero Alton Harvey, primo de Billie, llegó con información fresca. Él también llevaba tiempo haciendo su propia averiguación.

Alton consiguió autorización para buscar entre los archivos de las oficinas correspondientes al ejército, y es que estaba comprometido a averiguar qué había pasado con su primo. Se llevó una gran sorpresa al descubrir que otra persona ya había seguido sus mismos pasos en búsqueda de datos sobre Billie. Una mujer francesa de nombre desconocido ya había mirado esos mismos archivos.

Esta mujer de orígen desconocido ya había inspeccionado esos mismos documentos medio año antes que Alton Harvey. Esto despertó la curiosidad del primo de Billie que era incapaz de encontrar alguna explicación razonable a lo ocurrido.

Según los documentos, Billie había repostado por última vez en Reino Unido. Su misión consistía en bombardear el Canal Inglés en su Mustang P-51. Billie Harris era un destacado piloto, de magnífica reputación y por eso recibió el Distinguished Flying Across como reconocimiento a su labor junto a 2 medallas específicas para pilotos. Además de un excelente aviador y soldado, todavía había un dato por conocer que revelaría la clase de ser humano que era Billie.

En julio del 44, Billie ya había completado un elevado número de misiones, casi 100, y recibió permiso para regresar junto a su querida esposa. Lleno de felicidad, escribió una carta a Peggy para que supiera las ganas que tenía de volver a verla y que ese día estaba muy cerca. Pero como si de una película se tratara, Billie tuvo que retractarse y dejar marchar ese barco que lo llevaría de vuelta a casa, porque una nueva misión le esperaba.

Solo quedaba esperar al próximo barco, aunque faltaran semanas. Ante la falta de actividades, Billie optó por continuar realizando misiones como piloto, pero nunca imaginó que una le arrebataría la vida. Su avión fue derribado mientras se encontraba atravesando Les Ventes, una ciudad del norte de Francia. La nave caía en picado, obligando a Billie a actuar con rapidez. Lo que hizo a continuación, os dejará sin palabras: un piloto experto como Billie sabía cuáles eran sus opciones, podía salir expulsado de su asiento y sobrevivir, o llevar la avioneta hacia una zona despoblada y salvar la vida de miles de ciudadanos. Billie lo tuvo claro.

Se alejó lo máximo posible de los núcleos poblados hacia una zona boscosa donde estrellar la avioneta sin causar víctimas. La misteriosa mujer francesa que había mirado los archivos de Billie antes que Harvey era una habitante de aquel pueblo y su nombre era Valerie Quesnal. Ese año se cumplían 60 años de la liberación de Les Ventes y algo muy importante se estaba organizando para conmemorar en esa fecha.

La heroica maniobra de Billie salvó la vida de miles, pero se llevó la suya propia. En su honor, la gente de Les Ventes querían conmemorar aquel desconocido héroe. El problema es que no conocían datos sobre él y en el momento del accidente por algún motivo dieron por hecho que se trataba de un aviador canadiense. Si bien era una leyenda en ese pueblo, y nunca faltaban flores en su tumba, nadie conocía su verdadera identidad.

Independientemente de su orígen, lo que todos tenían claro es que aquel piloto era un héroe. Un hombre joven capaz de renunciar a sus propios planes e ilusiones para mantener a salvo a un grupo de auténticos desconocidos. Pero aquellos que conocieron a Billie sabían que él siempre era el primero en querer ayudar y servir a los demás.

Al conocer la verdadera historia, Peggy se apresuró en mover hilos para que el cuerpo de su marido fuera repatriado a donde pertenecía, el Normandy American Cemetery Memorial, exclusivo para los caídos en la Segunda Guerra Mundial. Pero en Les Ventes no olvidan a aquel héroe anónimo que antepuso la vida de los demás a la suya, y todavía siguen hablando de él con total admiración y respeto. Según ha reportado la CBS News, su tumba es la más condecorada de todo Normandía.

Desde que Billie volviera para ser enterrado en Estados Unidos, Peggy no ha faltado un solo día a su tumba. Para ella ese concepto de “cerrar etapas” es muy diferente al que tiene la mayoría de la gente, y es que hay que estar en su piel para poder entender por todo lo que pasó.

Su historia de amor, lealtad y constancia sirve de lección e inspiración. El amor de Peggy por su marido le dio la fuerza para seguir adelante frente a todas y cada una de las adversidades hasta conocer la realidad.

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