Tensión en ‘First Dates’ al presentarse al chico de otra mesa porque le gustaba más

En First Dates últimamente no dejan de superarse: en las últimas semanas hemos sido testigos de una cita que estuvo a punto de fracasar por culpa del mismísimo Matías Roure… o del pretendiente que le soltó a su cita un comentario en los baños del plató-restaurante que dejó estupefacto a toda la audiencia del dating show de Cuatro.

Parece que el programa mantiene intacta su capacidad de sorprender… lo normal cuando se trata de un programa con esa audiencia y con ese seguimiento en las redes sociales.

Lo mejor de todo es que gracias al programa, estamos aprendiendo un montón sobre cómo ligar en este mundo moderno.

Pero hay cosas que quedan mal ahora y siempre… que se lo digan a Jesús, que tuvo que ver como su pretendiente, Adam, hacía lo indecible en una primera cita: presentarse a un chico que estaba cenando al lado, ante la estupefacción de todos.

Está claro que la cena entre Adam y Jesús no podía haber ido peor: a pesar de que a los dos les gustaba travestirse, nada más presentarse se vio lo diferentes que eran.

Adam llegó peloteando a Lidia Torrent, para luego revelar a las cámaras que eso se lo hace a todo el mundo porque le gusta quedar bien, pero que luego los pone a parir por detrás.

Añadió que le llaman la gitana rumana, “porque soy lo más peligroso que hay”. Torrent le preguntó cómo era en el amor y él lo tuvo claro: “Muy putona”.

Jesús, en cambio, todo lo contratio: se presentó como un chico que había llegado virgen a los 23 años y explicó que era porque no pretendía perder la virginidad con cualquiera.

El caso es que en cuanto se vieron, se notó que no se habían gustado, pero al empezar a hablar la cosa fue a peor. De cada tema los dos pensaban exactamente lo contrario.

Para empezar, cuando Jesús relató que era maquillador y peluquero, Adam le espetó que “no me gusta nada como va maquillado”.

Lo peor fue cuando Jesús confesó que era virgen, y Adam, también ante las cámaras, dijo primero que no se lo creía y después —a sus espaldas, claro— que “no me extraña que sea virgen con la cara que tiene”.

Incluso cuando por fin hablaron del transformismo, resultó que aquí tampoco coincidieron. “Mi personaje es choni”, confesó Adam. “El mío es una señora”, dijo Jesús.

El momento más bajo fue cuando se acercó la camarera a hablar con ellos, y Adam se sorprendió al ver a otro chico que estaba sentado unas mesas más allá de la suya. Delante de Jesús se dirigió a la camarera “uy, ¿después puedo tener una cita con el de negro? Es que me gusta mucho”, ante la perplejidad de todos.

“Es que él está teniendo una cita”, respondió ella. “Bueno, luego le dices que si quiere una cita conmigo”, respondió guiñándole un ojo en plan picarón.

Le preguntó a Jesús si le importaba, y éste, diplomático, le contestó que “no para nada”. Cuando se iban, Adam se detuvo en la mesa en la que estaba sentado el chico que le había llamado la atención y se presentó.

Cuando llegó el momento de decidir si habría segunda cita, no hubo sorpresas: los dos dijeron que no.

Así lo vivieron en las redes:

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