Tremendo: el inesperado desplante que acaban de hacerle a Ana Julia en la cárcel

A lo largo de sus primeros días en la prisión de Acebuche, en Almería, cuando Ana Julia Quezada se despertaba tenía a su lado a lo que llaman una “presa sombra”.

Se trata, según cuenta El Español, de una presa de confianza, que destaca por su buen comportamiento y a quien se asigna la vigilancia de otras presas con alto riesgo de suicidio. Ese fue el papel de esta mujer, que estuvo durante días sin separarse de la asesina confesa del pequeño Gabriel.

Hace unos día se supo que, en este caso, se trataba también de una homicida: durante una semana, Ana Julia ha dormido al lado de una “presa sombra” con un pasado también oscuro. La mujer, argentina, tiene unos 45 años, prácticamente la misma edad que la detenida por el reciente crimen que ha conmocionado a España.

Sin embargo, se ha confirmado que hace unos días Ana Julia se volvió a quedar sola. Después de que la historia de su “presa sombra” hubiera salido a la luz en algún medio, y de que la mujer se enterara de que su historia se estaba conociendo más allá de las puertas del centro penitenciario, decidió dimitir y se lo comunicó a los funcionarios.

Por lo visto, habían cogido ya confianza y empezaban a llevarse bien como compañeras de habitación, pero a pesar de eso la mujer argentina ha decidido marcharse para no soportar más presión mediática.

A partir de ahora, Ana Julia dormirá cada noche con una presa de confianza diferente, una solución que no es muy habitual pero que ha sido propuesta por las propias presas para evitar problemas.

Según se ha sabido, cuando la asesina de Gabriel sale de su celda —como por ejemplo para ir al baño—, la acompañan hasta cuatro funcionarios de prisiones que despejan el camino, y ordenan al resto de presas que se meten en sus celdas.

Los funcionarios incluso le llevan la comida directamente a su celda para evitar que tenga que ir al comedor, y coincida allí con el resto de presas, por miedo a que pueda producirse algún tipo de altercado.

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