Un chico presencia cómo un hombre joven tiene problemas para pagar en una cita en un restaurante de lujo y cómo el camarero le “salva”

Una primera cita es un momento de lo más tenso. No solo está la anticipación, o el hecho de que nos cambiamos de ropa unas cinco veces antes de encontrar la idónea. Cuando por fin llega la primera cita romántica con alguien, lo normal es que las dos personas estén de lo más nerviosas.

Un sentimiento que nos ha recordado un fantástico hilo que ha compartido un usuario de Twitter que fue testigo de una cita que presenció mientras comía en un restaurante. El tuitero @forwardnotback describió la escena de un joven que tuvo su cita en un restaurante que resultó no estar dentro de su escala de precios, quizás para impresionar a su pretendienta. Echad un vistazo a la historia y descubriréis el gesto de un camarero que rescató la noche de la pareja.

Vi algo adorable mientras mientras cenaba este sábado.

Una pareja joven se sentó en la mesa de al lado.

Tenían toda la pinta de ser pareja desde hace poco y que esta era probablemente su primera salida a cenar juntos.

Él fue muy insistente en que ella “pidiera lo que quisiera porque pagaba él”.

Ella se sonrojó y le pregunto “estás seguro”.

Él contestó “por supuesto”.

Llegaron los menús y la cara sonriente de ella se volvió muy seria.

Mientras él miraba el menú su cara palideció un poco, pero supongo que podría ser la iluminación.

Él: ¿Pedimos un entrante?

Ella: ¿Estás seguro? Compartamos la cuenta.

Él: Pide lo que quieras.

Era adorable.

Ella dijo: Podemos compartir un entrante.

Él: No, pide uno para tí, yo solo tomaré rosbif.

Ella: Yo también.

Él: Pide lo que quieras.

Estaba de su lado y ella estaba intentando por todos los medios que la cena no costara demasiado.

El camarero llegó y preguntó “¿les gustaría ver la carta de vinos?”

Él dijo: Sí, por favor.

Miró la carta de vinos (que yo creo que están demasiado caros), y estoy seguro que le escuché tragar saliva mientras se la pasaba a su enamorada y le decía “tú eliges”.

Ella: (mirando la carta de vinos) Déjame pagar por favor.

Él: Por favor déjame invitarte, lo prometí.

Ella: Bueno pues elige, pero por mi como si tomamos agua o quizás una Coca-Cola.

Él: Si tú estás segura.

Ella: Por supuesto, el sitio es encantador.

Él: Como tú.

(En este momento estuve a punto de levantarme para aplaudirles)

El camarero regresó: “¿han decidido?”

Él: Tomaré el rosbif y un vaso de agua, por favor.

Ella: Yo también.

Él: Por favor, toma vino o también hacen cócteles.

Ella: Agua me parece bien, podemos ir a un pub después, yo invito.

Si él le hubiera apretado la mano más fuerte, se la habría roto.

Llegaron dos vasos de agua y él dijo “tengo que ir al servicio”.

En cuanto se había ido, ella sacó el móvil,

Nunca había visto a alguien escribir con esa excitación, su sonrisa era enorme mientras enviaba el mensaje.

Él volvió y estoy seguro de que sentí la electricidad cuando él se quedó de pie a su lado un momento antes de sentarse.

Llegaron las carnes y él cogió su vaso de agua y dijo “salud”.

Ella sonrió (otra vez) y levantó su vaso.

Mientras comían me fijé en que el camarero estaba hablando con el jefe de sala y mirándome, sin comida y con un vaso vacío.

El camarero vino sonriente y me ofreció otro vino tinto.

Yo: Sí, por favor.

Pero no me estaba concentrando, estaba mirando a la pareja enamorada.

Y también el camarero.

Cuando volvió con mi vino, se volvió hacia la pareja y les dijo “se me olvidó decíroslo, el rosbif viene con un vaso de champán de la casa de acompañamiento”.

Estuve a punto de abrazar al camarero.

Ella: ¿En serio?, eso sería fantástico.

Él: (envalentonado) Dos vasos de champán por favor.

Camarero: Por supuesto, señor.

En este punto fui al servicio porque se me había metido algo en el ojo.

Volví a la mesa mientras llegaban los vasos de champán y ella decía “esto es perfecto, muchas gracias”.

Él contestó: “Mi hermano y su mujer vienen aquí, me dijeron que era bueno”.

Ella levantó su vaso de champán y tomó un sorbo, él simplemente se quedó mirando y parecía totalmente encandilado.

Le pedí la cuenta al camarero.

Necesitaba marcharme antes de decir algo como “por favor, que vuestro amor dure para siempre”.

De camino a la puerta le dije al camarero “ha sido un gesto fantástico”.

Contestó: “Todos hemos sido así de jóvenes alguna vez”.

A veces la vida es fantástica.

Fin.

Ese camarero es un héroe. Espero que el karma le recompense generosamente.

Cuando todos nos sintamos hastiados, tus acertadas observaciones nos recuerdan a todos que todavía hay bondad e inocencia en el mundo. Gracias.

Una vez tuve una primera cita. Mientras la cena avanzaba, él parecía volverse cada vez menos atractivo a la luz de las velas. Su cara parecía estar haciéndose más grande. Resulta que tenía una alergia a los crustáceos y nos marchamos en una ambulancia. ¡Un tío muy majo, aún así!

Me pregunto si los mensajes que ella enviaba eran sobre el tipo tan indiscreto que había en la mesa de al lado 😁.

Fuente.

¿Qué os parece a vosotros?

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