Va de sobrada, pide que su cita le suelte una guarrada y el chaval le pega el hachazo de su vida

La mayoría de las veces, por no decir siempre, ir de sobrado por la vida hace que te ganes más palos que abrazos. A nadie le gusta esa persona que sabe de todo, que ha estado en todas partes y que siempre, siempre va a intentar quedar por encima con anécdotas que, en el 99% de las ocasiones, sólo han ocurrido en su mente y en una película americana que vio hace poco en el cine. No hace falta esforzarse tanto, de verdad que no, y ser un “enterado” o un “sobrado” sólo consigue que los demás huyan de tu lado como el que huye de la peste.

Un ejemplo de esto ocurría en una cita que tuvo lugar en la noche del lunes en el plató-restaurante de First Dates. Silvia, una heavy alicantina de 27 años y Fabio, de 25, se sentaban en una de las mesas del dating show más popular de la parrilla televisiva para conocerse mejor, y ver si podían seguir con algo más fuera de los focos.

Después de la cena, que transcurrió de forma normal, la pareja se desplazó a un sitio más íntimo, y allí Silvia le pidió a Fabio que le dijera “alguna marraná”, que ella no se asustaba fácilmente. Le podía haber dicho “una cocina después de una fiesta con 20 invitados en casa”, pero no, Fabio decidió abrir su corazón y contarle a Silvia que él no tenía problemas en experimentar en el sexo, tanto con más personas como con otros hombres: “Digamos que yo no soy de cerrarme a nada, me gusta muchísimo experimentar en todo lo que pueda. No me cierro en banda a ninguna relación con más gente, ni con otros sexos, ni nada”. 

Que tampoco es que esto sea una locura de echarse las manos a la cabeza y llamar a un exorcista, pero parece que Silvia era un poco más cerrada de lo que dijo en un primer momento, y se sorprendió e incluso le preguntó a su cita si era bisexual. “Más o menos. Me gusta la gente” fue la respuesta de Fabio.

Después, frente a las cámaras, Silvia demostró que no sólo era más cerrada de lo que parecía, sino que su cabeza vivía directamente en España en 1945, y tomaba café todas las tardes con Carmen Polo de Franco: “Es que no tengo palabras dios mío. Siempre hay que ser dos cosas, siempre hay que ser una simbiosis… menos bisexual, como el muchacho”.

Pero el bochornoso comportamiento de esta (vamos a calmarnos) no se detuvo ahí, y continuó cuando lo pareja abandonaba el restaurante y le dijo a Fabio “Las damas primero” antes de cruzar la puerta; para luego seguir con un “¿eres virgen?”, cuando ya estaban sentados en el sillón, esperando a escuchar las respectivas sentencias finales.

Finalmente, y por fortuna para Fabio, tanto uno como otro se negaron a una segunda cita. Esto es como cuando alguien se salta un STOP y no te das cuenta de la que te has librado hasta que pasan unas horas. Menos mal que ni me rozó.

 

 

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